Empezar

Empezar … Cada vez que repito mentalmente esta palabra me vienen a la cabeza muchas ideas. La posibilidad de nuevas oportunidades, mejorar, aprender, futuro, etc.

Sin embargo, cuando ponemos el concepto “empezar” seguido de un proyecto personal los conceptos que nos vienen suelen ser muy diferentes. Tanto es así que pueden asaltarnos el miedo, el vértigo y las inseguridades.

La decisión de empezar o cambiar algo en nuestras vidas suele venir acompañado de cierta incertidumbre y puede llevarnos a sentir algo de miedo. Nos planteamos si seremos capaces de llevarlo a cabo, si estamos preparados o si es la decisión correcta. Pero debemos tener en cuenta que a veces el cambio es la única opción para encontrar la felicidad.

Aclaro que equiparo cambiar y empezar porque considero que cuando decidimos cambiar algo, ya sea de nosotros mismos o de nuestro entorno, estamos empezando un nuevo camino. Una nueva forma de relacionarnos con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

Cuando nos ponemos un objetivo es porque hemos valorado los pros y los contras, porque hemos considerado cuál es la mejor opción entre las que tenemos disponibles y libremente elegimos.

Y entonces ¿por qué ese miedo a empezar, a cambiar o a dejar algo?

Parte del miedo se debe a que estás a punto de dejar atrás comportamientos que has realizado durante años, con los que puedes sentirte cómodo/a aún no siendo lo más deseados. El dicho popular (a mi parecer totalmente equivocado) “más vale malo conocido que bueno por conocer” pone de manifiesto la tendencia de las personas a mantenernos dentro de lo que se ha conocido como la “zona de confort”. Podemos entenderla como ese entorno físico o esa forma de comportarnos con la que nos sentimos seguros pese a que posiblemente no suponen la mejor de las alternativas. Veamos algunos ejemplos:

  • TRABAJO: No me gusta mi trabajo, no me valoran lo suficiente, me aburre lo que hago, no estoy motivado, etc. Pero no cambio de trabajo por pensamientos del tipo: “al fin y al cabo ya sé hacerlo”, “y si no encuentro otro trabajo o si lo encuentro a lo mejor peor que este”.
  • SALUD: debería dejar de fumar, comer mejor, hacer deporte, el médico me ha dicho que debo cuidarme, etc. Sin embargo no me cuido como debería porque “supone mucho esfuerzo”, “todo el mundo fuma”, “a ver si no voy a poder ni comer!!”
  • BIENESTAR: Hace tiempo que no me siento feliz, hay algo que falla en mí, siento mucha ansiedad/estrés/preocupación, etc. Pero no voy a buscar ayuda porque… “yo hablo con mi gente y ellos me entienden”, “no es para tanto”, “si no estoy tan mal”.

¿Te resulta familiar alguno de estos ejemplos? Es muy común que ocultemos la necesidad de cambiar bajo excusas de todo tipo. Porque no estamos preparados, porque estamos cómodos o porque nos da miedo la incertidumbre.

El miedo a no saber exactamente qué va a pasar mañana puede ser una barrera enorme para muchas personas. Pero lo bueno del miedo es que tiene un gran potencial transformador y cuando lo superamos crecemos como personas. No sólo destruimos una barrera sino que mejoramos nuestra autoestima, nuestros sentimientos de autoeficacia, nos liberamos de las cadenas y nos volvemos más libres para vivir como realmente queremos.

Así que si crees que hay algo que debes cambiar en tu vida o que ha llegado el momento de empezar un nuevo camino, busca los motivos para hacerlo y tenlos bien presentes porque deberán ser la nueva brújula que guíe tu camino. Aférrate a ellos y deja que el camino se vaya haciendo a medida que avanzas.

 

“Escoge el camino del cambio”

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *