Resiliencia

Resiliencia

o el arte de reponerse a las adversidades

 

Tal vez conozcas a alguien que ha pasado por situaciones complicadas o muy complicadas. La biografía de algunas personas bien podría ser la base de una película de cine cuyo protagonista la vida parece tenérsela jurada. Tal vez crecieron en entornos desfavorecedores, vivieron situaciones traumáticas y/o las fatalidades se ensañaban con ellos. Sin embargo, lo más admirable de estos héroes de la vida real no es lo que han tenido que pasar, sino cómo lo han afrontado, ya que no sólo consiguen salir adelante sino que lo hacen siendo más fuertes.

Un impresionante ejemplo es el de Malala, una activista paquistaní que con tan sólo 17 años ganó el Premio Nobel de la Paz por su lucha por los derechos de las mujeres y el derecho a la educación de todos los niños. Por defender su causa sufrió un atentado que casi acaba con su vida pero en lugar de amedrentarle esto le dio más fuerza. Actualmente estudia en la universidad de Oxford e imparte conferencias a nivel internacional.

Pero no hace falta irse a personajes tan extraordinarios. Podemos ver héroes reales en niños que crecen en condiciones de pobreza extrema, supervivientes de desastres naturales, en los atletas de los Juegos Paraolímpicos o en tus propios allegados que superan las dificultades sin dejar de sonreírle a la vida.

Pero ¿qué tienen estas personas?¿de dónde sacan la fuerza para enfrentar situaciones tan difíciles?¿qué les hace diferentes?

La respuesta a estas preguntas es la resiliencia, una aptitud que tienen más desarrollada este tipo de personas pero que afortunadamente todos podemos trabajar.

Pero empecemos por el principio…

 

Qué es la Resiliencia?

 

Podemos definir la resiliencia como la capacidad para adaptarse a las adversidades y salir fortalecido de ellas.

Problemas de salud, económicos o familiares, privación extrema, desastres naturales, duelo, estrés severo, etc. Hay infinidad de circunstancias que pueden hacer tambalear nuestros cimientos y poner a prueba nuestros recursos.

Pero ser resiliente no significa que estos eventos no nos afecten. El dolor emocional, la tristeza y la preocupación son procesos comunes ante situaciones que amenazan nuestro equilibrio. Nos ayudan a asimilar y nos preparan para procesar lo sucedido. Por ello, el camino hacia la resiliencia está lleno de pruebas que nos hacen pasar por estados emocionales poco deseables.

La parte buena es que todas las personas hemos sido resilientes en algún momento. En mayor o menor medida todos pasamos por situaciones difíciles que debemos afrontar. La diferencia está en cómo nos sobreponemos y nos adaptamos a las dificultades, en aprovechar estas circunstancias para aprender y crecer a nivel personal y en la actitud que tomamos ante la vida.

 

Cualidades de las personas resiliente

 

Autoconocimiento: Las personas resilientes tienen un gran conocimiento de sí mismas. El hecho de saber cuáles son sus fortalezas y debilidades les permite trazar planes realistas de acorde a sus capacidades. Saben qué aspectos de sí mismo pueden resultar útiles y buscarán afrontar las adversidades apoyándose en estos recursos. De igual modo, si algo escapa a sus capacidades no tratan de llevarlo a cabo evitando que su autoconcepto se vea dañado. Además, las personas resilientes son capaces de analizar los que están sintiendo, entienden y aceptan sus emociones sin rehusar de ellas ni culparse por sentirse así.

Sociabilidad:Para estas personas en importante cuidar de quienes le rodean. Suelen rodearse de personas con actitud positiva y se apoyan en sus amistades cuando necesitan ayuda para superar alguna situación. Cuentan con una red de apoyo social amplia que le proporciona los recursos necesarios y les ayuda a mantenerse fuerte en situaciones difíciles. Sabe que cuenta con ellos, pero no duda en buscar apoyo profesional cuando es necesario.

Tenacidad:Son personas firmes y perseverantes cuando quieren conseguir algo. Tienen una gran capacidad de lucha y cuando se establecen una meta son determinados para conseguirla. No se dejan amedrentar y ponen a disposición todo el abanico de recursos con los que cuentan a fin de lograr su objetivo.

Flexibilidad: A pesar de que saben qué quieren lograr son personas abiertas al cambio, aceptan puntos de vista alejados del suyo y valoran diferentes soluciones. Entienden que las circunstancias cambian e identifican en los escenarios las oportunidades que se les presentan. En referencia al punto anterior, pese a su tenacidad son capaces de reconocer cuándo algo es imposible y adaptan sus planes a la realidad que les rodea.

Positividad:Suelen ver la parte positiva de los problemas. Buscan razones para dar sentido a lo que están viviendo y mantienen que pueden crecer y aprender de esas experiencias. Se aferran a la felicidad de sus vidas para afrontar cualquier situación, minimizando los problemas y maximizando las cosas buenas les ocurren. Además, hacen uso del sentido del humor ya que éste actúa como factor de protección. Bromear acerca de lo que les ocurre les ayuda a relativizar lo sucedido, sustituyendo la queja por optimismo y risas.

Vivir el presente:Las personas resilientes viven el momento presente. El aquí y el ahora es lo que importa y no dejan que la incertidumbre, las preocupaciones por el futuro, ni el dolor del pasado perturbe su experiencia actual. Por ello son capaces de disfrutar de los pequeños detalles que les hacen felices, deleitarse con cada momento. Aceptan las experiencias tal y como se les presentan e intentan sacarle el mayor provecho.

Racionalidad:las personas con una mente analítica evalúan las circunstancias sin dejarse llevar por la emoción del momento. Estudian los diferentes aspectos de lo que están viviendo y buscan la mejor solución en base a la información y los medios de que disponen. Las emociones son útiles, pero tomar decisiones en base a ellas no lo es tanto. Por ello aceptan cómo se sienten, se toman el tiempo necesario para sentir esas emociones y esperarán el momento oportuno para tomar decisiones en base a datos objetivos.

 

¿Cómo desarrollo la resiliencia?

 

La resiliencia es una habilidad que desarrollamos a lo largo de toda nuestra vida. Desde pequeños tomamos como modelos de referencia a personas de nuestro entorno y de ellos se aprende también a ser resilientes. Tal vez las personas más resilientes tuvieron padres o familiares que actuaron como modelos de resiliencia, o tal vez la experiencia les ha convertido en lo que son ahora. Lo que es seguro es que no hay personas resilientes que no hayan vivido experiencias duras. Y es que para desarrollarla hay que poner a prueba nuestros recursos, dar lo mejor de nosotros mismos y adoptar la actitud adecuada.

La buena noticia es que puedes prepararte, trabajar aspectos de tu persona y entrenar habilidades que permitan enfrentarte a las adversidades y aprender de cada tropiezo. Por ello si te has propuesto mejorar tu resiliencia lo primero que tengo que recomendarte es paciencia. Nadie cambia de un día para otro y esta es una cualidad que deberás entrenar cada día para poder ponerla en práctica cuando los problemas se avecinen.

Trabaja y cuida tu autoestima pues juega un papel importante a la hora de hacer frente a situaciones de estrés. Para ello empieza por conocerte mejor y descubrir tus puntos fuertes y tus flaquezas. Además, podrás cuidarte mejor a ti mismo si sabes lo que te hace sentir bien y evitar lo que no te beneficia. Valórate por quien eres y olvídate de las comparaciones.

Cultiva amistades sinceras y donde te sientas valorado, aceptado y apoyado. Rodéate de gente que sume, cuídales e implícate con ellos. Te darán la oportunidad de mejorar tus habilidades comunicativas, te ayudarán practicar tu asertividad y te permitirá relativizar tus problemas. Llena tu vida personas de optimistas que te ayuden a ver siempre el vaso medio lleno y recuerda que no hay mal que cien años dure. Y sobre todo disfruta de todas las risas que puedas compartir con ellos.

Empieza a aceptar el cambio como parte de la vida y que hay cosas que escapan a nuestro control. Así que fíjate una meta pero deja más de un camino abierto para alcanzarla. Así, si los planes no salen como esperabas, podrás adaptarte sin perder de vista tus objetivos.

Y por supuesto, si las circunstancias te están sobrepasando, busca ayuda. No vas a ser más débil por necesitar apoyo, pero sí puede mejorar mucho tu estado emocional contar con el soporte adecuado. Si no sabes cómo hacer frente a una situación busca gente que te enseñe a sacar lo mejor de ti mismo.

 

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