Suicidio

Suicidio

 

El pasado lunes (10 de Septiembre) se celebraba el día Mundial para la Prevención del Suicidio, un problema que según la OMS causa la muerte de una persona cada 40 segundos.

Dada la gravedad del asunto el objetivo que me planteo al escribir este texto es daros información. Hablar del suicidio es un tema tabú que no es fácil tratar con las personas de nuestro entorno. Si alguien comentase su intención de quitarse la vida probablemente muchas personas no sabrían cómo reaccionar. Por eso, os dejo esta nueva entrada. Para aquellos que queráis ampliar vuestro conocimiento y comprender un poco mejor de qué hablamos cuando hablamos de suicidio.

 

Datos

 
Éstos son algunos de datos para que se entienda adecuadamente la magnitud del problema:

  •  800.000 personas en el mundo se suicidan al año.
  • En España se suicidan 10 personas al día.
  • El suicidio es la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.
  • El número de muertes por suicidio duplica al de muertos en las carreteras.
  • Por cada muerto por violencia de género hay 80 por suicidio.
  • Cada vez que una persona que logra suicidarse otras 20 lo han intentado.

Afortunadamente, parece que se ha empezado a dar la importancia que corresponde al tema y nuestros políticos quieren ponerse manos a la obra. Basándose en el programa instaurado en la Comunidad Valenciana en 2017 pretenden crear un Plan Estatal para la Prevención de Suicidios, una medida que pese a su retraso, bienvenida sea!

Dibujo palabras suicidio

 

Hablemos del suicidio

 
El suicidio se entiende como la búsqueda deliberada de la persona por acabar con su vida. La persona lleva a cabo conductas autolesivas cuyo resultado puede ser la muerte o daños físicos de diferente magnitud.

Pero antes de llegar a este punto la persona ha tenido pensamientos relacionados con acabar con su vida, generalmente derivados de un sufrimiento emocional extremo. Se trata de un problema complejo, donde intervienen factores biológicos, genéticos, psicológicos, sociales, culturales y medioambientales. De ahí la dificultad para determinar la causa concreta que lleva a algunas personas a suicidarse.

Lo que sí se puede afirmar es que se puede prevenir, ya que los pensamientos suicidas suelen estar asociados a problemas a los que se puede poner solución, pero para ello es necesario contar con el apoyo social adecuado.

Si conoces a alguien que pueda estar en situación de riesgo mantente alerta a las señales que pueda estar mostrando la persona, ya que existen una serie de signos característicos que te pueden permitir detectarlo y por tanto poner los medios para ayudarle. Las señales de alerta pueden ser:

 

SEÑALES VERBALES

 
Desesperanza: «No tiene solución» «No va a mejorar nunca»
Desesperación: «Esta vida es un asco» «Mi vida no tiene sentido»
Desamparo: Se siente solo, que no es importante para nadie.
Sentimientos de culpa, vergüenza u odio hacia sí mismo: «No valgo para nada»
Comentarios relacionados con la muerte: «Me gustaría desaparecer» «Quiero descansar por fin»
Conversaciones reiterativas sobre la muerte: Puede expresar abiertamente sus deseos de quitarse la vida.
Despedidas inusuales, verbales o escritas: «Quiero que sepas que en todo este tiempo me has ayudado mucho» «Siempre te querré»

 

SEÑALES NO VERBALES

 
Cambio repentino en su conducta habitual.
Existencia de al menos un intento previo de suicidio.
Ha sucedido algún evento que pueda actuar como desencadenante o precipitante.
Busca formas para hacerse daño.
Conducta imprudente y/o temeraria.
Retraimiento social.
Falta de energía.
Actitud pasiva, apatía, tristeza.
Aislamiento.
Incapacidad para experimentar placer (anhedonia).
Descuido de su aspecto físico.
Problemas de atención y concentración.
Alteración de los patrones de sueño y alimentación.
Cerrar asuntos pendientes, preparación de documentos, regalar objetos muy personales.

 

Mitos sobre el suicidio

 

En general, la conducta suicida se puede predecir y prevenir. No obstante, para conseguirlo debemos acabar con los mitos e ideas erróneas sobre el suicidio. Sómo así facilitaremos la desestigmatización y culpabilización de la conducta suicida y, con ello, apoyaremos a las personas con ideas suicidas para que pidan ayuda.

MITO 1: Si alguien te dice que tiene ideas suicidas en realidad nunca lo hará, lo que está buscando es llamar tu atención   FALSO: es una señal importante que nunca debe pasarse por alto.

MITO 2: Detrás de un suicidio hay siempre un trastorno mental FALSO: Pese a que la depresión, la esquizofrenia, el abuso de sustancias y otros trastornos mentales se relacionan con los intentos de suicidio no siempre es así y encontramos casos donde no existía patología mental evidente.

MITO 3: Hablar sobre el suicidio incita a la persona a llevarlo a cabo → FALSO: Está demostrado que hablar sobre el suicidio con una persona que se lo está planteando disminuye el riesgo de cometerlo. De hecho, parte del trabajo del psicólogo en estos casos es validar el estado emocional en el que se encuentra la persona y normalizar la situación. Sólo así se puede trabajar sobre esos pensamientos y disminuir la ideación suicida.

MITO 4: El suicidio es propio de otro tipo de personas, nunca me podría pasar a mí → FALSO: El suicidio no es un problema característico de una clase social, tipo de familia, religión ni entorno concreto. Afecta a todo tipo de personas por igual independientemente del sistema social de pertenencia.

MITO 5: Cuando alguien sobrevive a un intento de suicidio y/o empieza a mejorar de una depresión grave el riesgo de suicidio disminuye → FALSO: Precisamente los tres primeros meses después de una crisis o al salir del hospital, es el momento en que la persona se encuentra más frágil y existe mayor riesgo de autolesionarse.

MITO 6: Quienes intentan suicidarse pero no lo logran no vuelven a intentarlo → FALSO: De hecho la presencia de tentativos previos son predictores de la conducta consumada de suicidio.

MITO 7: El suicidio es un acto impulsivo, no premeditado → FALSO: El suicida suele haber pensado previamente la posibilidad de hacerlo, incluso puede haber dejado pistas a las personas de su entorno sobre su intención de hacerse daño.

MITO 8: Los niños no se suicidan → FALSO: desgraciadamente si hay niños que se suicidan y dado que la forma de expresión es diferente a la de los adultos debemos estar especialmente atentos a los signos de alerta.

MITO 9: El suicidio es hereditario → FALSO: Pese a que los estudios son limitados no podemos relacionar suicidio y herencia. Sin embargo, sí parece que la historia familiar conforma un factor de riesgo, no tanto para conducta suicida como para la presencia de depresión.

MITO 10: Las personas que de verdad quieren matarse acaban haciéndolo → FALSO: Las personas que tienen pensamientos de suicidarse tienen también dudas al respecto. El acto de autoagredirse va en contra de nuestros instintos de supervivencia. Por ello, suelen pedir ayuda a algún especialista o al menos a un conocido en alguna ocasión previa al suicidio.

MITO 11: El suicidio es un acto de cobardía → FALSO: Las personas que se suicidan suelen llevar tras de sí un largo tiempo de lucha y un sufrimiento incalculable. Han perdido la esperanza porque no saben qué hacer para acabar con ese dolor, no porque no quieran enfrentarlo.

 

¿Qué hacer?

 

Si crees que alguien de tu entorno puede estar en situación de riesgo ten en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. Ten a tu disposición el teléfono de emergencias y del hospital más cercano. Si está visitando algún especialista en salud mental contacta con él para informarle.
  2. Retira de su alcance los medios que puedan ser utilizados para autolesionarse.
  3. No le dejes sola pero intenta respetar su espacio. Informa a la gente de su círculo más cercano de lo que está sucediendo y procura que se impliquen.
  4. Comunicación: Escucha atentamente y trata de entender por lo que está pasando (empatiza). No le juzgues por lo que te esté contando, transmítele tu aceptación y respeta sus opiniones. Ayúdale a expresar cómo se siente, sus preocupaciones y por qué piensa en el suicidio.
  5. Anímale a buscar la ayuda de profesionales. Existen diferentes recursos (grupos de apoyo, asociaciones para la prevención de suicidio, psicólogo o psiquiatras) que pueden proporcionaros información oportuna y ayudarle a superar esta situación.

Y por supuesto, si eres tu la persona afectada, recuerda que hay gente que quiere ayudarte. Acude a familiares o amigos para pedirles apoyo y que te aconsejen a quién acudir. Infórmate antes de tomar cualquier decisión, conoce qué te está pasando y cómo hacerle frente.

 

Ayuda Suicidio

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